9 may. 2017

Trucos con cámara

Cinco cosas que puedes hacer con tu cámara: 
1 Crear un difusor con una bolsa de plástico. 
2 Hacer un travelling con una toalla. 
3 Un fondo con la pantalla del ordenador
4 Un efecto visual con un cd
5 Un efecto visual con una cerilla

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12 ene. 2017


Cómo equilibrar una composición

El equilibrio visual es uno de los recursos visuales que más armonía otorga a una composición. Vamos a arrojar un poco de luz sobre él y a intentar comprenderlo mejor.

Qué es el equilibrio?

El equilibrio se define literalmente como el “estado de un cuerpo cuando las fuerzas que actúan sobre él se compensan y anulan mutuamente, quedando estable”.
En imagen ocurre exactamente lo mismo. Podemos traducirlo de la siguiente manera: “cuando un elemento dentro de un formato queda estable y armónico gracias a la compensación de fuerzas perceptuales a las que se somete”.
Estas fuerzas perceptuales existen de una manera psicológica en la interpretación del espectador. Con ellas se interpretan atracciones y repulsiones como propiedades genuinas del formato y de los elementos que éste contiene.

Cómo funciona
Lo primero que tenemos que comprender es que el equilibrio en la imagen funciona de igual manera que lo haría en el mundo físico.
Cuando un objeto es empujado o atraído desde dos direcciones contrarias y con la misma intensidad, decimos que el objeto en cuestión está equilibrado. En cambio, cuando las fuerzas que actúan sobre este objeto tienen intensidades diferentes decimos que está desequilibrado.

Para conseguir el equilibrio global de una imagen tenemos que combinar las intensidades de las fuerzas perceptuales que actúan para que el conjunto se mantenga estable y armónico.
Pero, ¿de dónde provienen estas fuerzas en la imagen?
Principalmente provienen de dos factores diferentes: el formato y los elementos.

1.Las fuerzas del formato
El formato por sí mismo ejerce fuerzas sobre los elementos que contiene.
Rudolf Arnheim, en su libro Arte y percepción visual, otorga estas fuerzas a la estructura oculta del cuadrado, la cual está formada por puntos y líneas específicos del formato que emiten fuerzas.
Los elementos colocados dentro del formato dependerán de su posición respecto a estas fuerzas para estar solidamente asentados o, por el contrario, manifestar tensión y desequilibrio.


2.La fuerza de los elementos
Los elementos se influyen mutuamente mediante las fuerzas de atracción o repulsión que emiten, construyendo de esta manera el equilibrio de la composición general.

Por lo tanto, puede compensarse el desequilibrio de un elemento mediante el uso de un elemento que lo equilibre o viceversa.

Estas fuerzas provienen de las propiedades genuinas de los elementos.A continuación vamos a explicar dos de ellas, el peso y la dirección, que influyen especialmente en el equilibrio.

El peso
Cada elemento tiene un peso concreto, y cuanto mayor sea éste más fuerza ejercerá sobre los demás elementos. El peso está definido por las siguientes razones:
Ubicación: Un elemento que no está apoyado en los puntos de fuerza del formato pesa más.
Profundidad espacial: Un elemento colocado en la lejanía es percibido por el espectador como un elemento lejano. El cerebro lo interpreta de mayor tamaño y, por lo tanto, más pesado.

Tamaño: Cuanto mayor es el tamaño de un elemento, más peso tiene.

Color: Los colores cálidos, oscuros y saturados pesan más que los fríos, claros y poco saturados.

Contraste: Cuanto mayor es el contraste del color del elemento respecto al color de fondo más pesado es. Este contraste puede estar causado por saturación, tono o luminosidad.

Claro sobre oscuro: Los elementos de colores claros sobre fondos oscuros pesan más que los elementos de colores oscuros sobre fondos claros.

Aislamiento: Cuanto más aislado está un elemento más peso tiene.

Forma: Cuanto más regular y geométrica sea la forma del elemento más peso tiene.

Verticalidad: Un elemento en posición vertical pesa más que uno en posición horizontal. Esto se debe al ritmo de lectura propio de cada cultura, una forma vertical produce más impacto en el ritmo de lectura occidental.

Interés intrínseco: En este caso el peso depende del espectador. Ejemplo: te puede llamar personalmente más la atención un objeto con una forma compleja que uno con forma simple, por lo tanto pesará más.

Sensación del espectador: Dependiendo de la sensación que el elemento transmita al espectador, causa un peso perceptivo u otro. Ejemplo: A un leñador traumado por haberse cercenado un dedo con un hacha, le pesa perceptualmente más ese objeto que cualquier otro.
Conocimiento del espectador: El conocimiento personal del espectador tambien influencia de gran manera, otorgándole un valor a cada elemento dependiendo de sus connotaciones. Ejemplo: Un cuadrado hecho de paja tiene un peso perceptual menor que uno hecho de hierro del mismo tamaño. El espectador asocia el tipo de material del elemento con el peso o fuerza que ejerce mediante los conocimientos personales.


Parte superior e inferior del formato
Todo formato puede ser dividido en dos mitades básicas: superior e inferior.

En cada una de estas mitades los pesos perceptuales se alteran.
Cuanto más arriba se coloca un elemento más peso tiene. Por el contrario, cuanto más abajo esté menos pesado será.
Aquí vuelve a entrar en juego la conciencia del espectador. El conocimiento y la asociación de la física y las fuerzas gravitatorias otorgan a los elementos posicionados en la parte superior más peso perceptual.

Suponiendo que los dos elementos colocados en las dos mitades son iguales en tamaño, color y forma, podríamos equilibrar el conjunto reduciendo el tamaño del elemento superior, logrando así equilibrar los pesos:

Por otro lado, cuando contamos solo con un elemento de formas irregulares el equilibrio solo se consigue cuando su parte inferior es más pesada que la superior, de esa manera el elemento se asienta:

Parte izquierda y derecha del formato
El formato también puede dividirse entre izquierda y derecha y, al igual que en el anterior caso, sus pesos perceptuales se alteran.
Nuestra lectura occidental sigue una dirección que va de izquierda a derecha, esto afecta a los pesos de la imagen y determinan las siguientes reglas:
·         La izquierda expresa cercanía y por lo tanto tiene más importancia que la derecha, haciendo menos pesados los elementos que se sitúan en esta mitad.
·         La derecha es más pesada.
·         La lectura de la imagen es más cómoda y representa menos esfuerzo si es de izquierda a derecha.
Resumiendo: para que haya una percepción de equilibrio, la parte izquierda de la imagen debe ser tecnicamente más pesada para contrarrestar el efecto de aumento de peso de la parte derecha.
La dirección
Cada elemento o combinación de elementos expresa una dirección concreta que repercute directamente sobre el equilibrio mediante la fuerza que ejerce visualmente.
La dirección puede producirse por las siguientes razones:

Atracción:  La dirección está definida mediante el peso que ejercen elementos cercanos.

Forma: La forma de los objetos puede expresar dirección.

Temática: En este caso vuelve a entrar en juego la interpretación del espectador y su conocimiento sobre el elemento. Ejemplo: Una cara expresará una u otra dirección dependiendo hacia donde mire.

Movimiento: La dirección del elemento se percibe a través de la interpretación del movimiento que expresa. Ejemplo: Un hombre corriendo expresará una u otra dirección dependiendo hacia donde corra.

 Importancia del equilibrio en una imagen
El equilibrio hace que todo cambio en la imagen y su composición no parezca posible, todo adquiere un carácter de “necesario” para que la imagen funcione. Éste no tiene porque exigir simetría ya que puede estar propiciado por la combinación de fuerzas.
El desequilibrio produce el efecto de accidentalidad, percibimos que la imagen es transitoria e incorrecta. El efecto de movimiento provocado hace que la estaticidad propia de una ilustración, que al fin y al cabo es una imagen sin movimiento, pase a ser un estorbo.
En ocasiones queremos componer una imagen desequilibrada para acentuar el concepto o por cuestiones estéticas. Para realizarla correctamente solo podemos hacerlo descomponiendo un buen equilibrio.
Un aspecto que tenemos que tener en cuenta en los dos casos es la ambigüedad. Si queremos hacer intencionadamente un equilibrio o un desequilibrio, éste tiene que evitar ser ambiguo para no propiciar la percepción de que la composición es fruto de un error.
Tenemos que tener en cuenta que aunque el equilibrio esté sujeto a aspectos técnicos, es más importante la intuición del ojo.
Cuando un elemento está equilibrado en base a los aspectos técnicos pero el ojo humano lo ve desequilibrado, se debe corregir.
Ejemplo: en una ilustración, un perro puede tener una posición antinatural (el ojo no lo ve equilibrado) pero estar perfectamente equilibrado técnicamente. Por otro lado, este mismo perro puede estar en una posición natural de equilibrio (el ojo humano lo percibe correctamente equilibrado) y estar técnicamente desequilibrado.
En estos casos nuestros conocimientos del mundo físico afectan a la percepción del equilibrio, dejando en un segundo plano el equilibrio técnico de la imagen.

C.S.P